“Coincidencias arqueológicas”

Para poder exponer mi siguiente tema primero, para todos aquellos que no lo conozcan, tendré que explicar que es el movimiento de precesión.

Wikipedia:” El movimiento de precesión, también denominado precesión de los equinoccios, es debido a que la Tierra no es esférica sino un elipsoide achatado por los polos. Si la Tierra fuera totalmente esférica sólo realizaría los movimientos anteriormente descritos. (rotación y traslación)

Se puede considerar este movimiento como un lento balanceo durante el movimiento de traslación pero en sentido contrario a las agujas del reloj. Este balanceo produce que el eje terrestre dibuje un cono de 47º de abertura con vértice en el centro de la Tierra. Una vuelta completa de precesión dura 25.767 años, ciclo que se denomina año platónico y cuya duración había sido estimada por los Antiguos mayas”

Bien creo que con la siguiente imagen quedara mas o menos claro.

Lo que he explicado anteriormente es solo para indicar que las estrellas que vemos en el cielo con el paso de los años no las encontraremos en la misma posición.

Comencemos entonces:

Por todos es conocido la relación entre lo antiguos egipcios y el cielo. Por ejemplo, la famosa esfinge, datada oficialmente hacia el 2500 a.C., si en el 2.500 a.C. siguiéramos su mirada hacia el horizonte nos encontraríamos con la constelación de Tauro, teniendo en cuenta la profunda admiración que tenia del cielo esta cultura y siguiendo la lógica, nos haría pensar que la esfinge en lugar de tener forma de león la tendría de Toro, pero si seguimos el movimiento de precesión, nos encontraríamos que hacia el 10.500 a.C. si aparecería la constelación de Leo. Hay algunos estudios geológicos que demuestran que la esfinge es bastante mas antigua que lo que se ha dicho oficialmente.

Este dato podría ser tomado como una simple anécdota, o como una casualidad, pues bien, sigamos con las casualidades.

Las pirámides de Gizeh, también datadas hacia el 2500 a.C., por todos es sabido que éstas imitan el cinturón de Orión.

Relación piramides de Gizeh y Cinturón de Orión

Relación piramides de Gizeh y Cinturón de Orión

Pues bien, en el 2500 a.C. nos sería difícil alinear las estrellas con las pirámides, pero nuevamente si nos remontamos al 10.500 a.C. encontraremos que el Cinturón de Orión se situaba justo sobre las pirámides en un ángulo de 45º respecto al suelo, algo así como un espejo.

Perfecto, ahora movámonos de Egipto y vayámonos a Camboya, concretamente a los templos de Angkor, en este caso también están diseñados conforme a una constelación, la constelación del dragón, donde Angkor Wat seria la cabeza, el templo esta datado hacia el 1750, y nuevamente si mirásemos los cielos no se podría establecer una correlación entre los templos y la constelación, pero si nos remontáramos hacia el 10.500 a.C., al igual que en las pirámides de Gizeh, veríamos que la constelación se situaría encima de los templos en un ángulo de 45º respecto al suelo.

Coincidencias, sincronicidades, quien sabe.

Ahora volvamos a viajar, esta vez a Perú, al templo de Kalasaya, hay dos puntos en este templo, uno señala el solsticio de verano y el otro el solsticio de invierno, bien, actualmente los solsticios se encuentran a una inclinación de 27º 27′ y realmente no se corresponde con lo señalado en Kalasaya, allí se señala una inclinación de 23º 48′, y, Oh! Sorpresa! Es hacia el 10.500 cuando nos encontramos los solsticios con esa inclinación.

Ahora vayámonos al Japón, allí, en 1995 se encontraron unas ruinas muy interesantes sumergidas bajo el mar, una estructura de 120 m. de largo, 40 m. de ancho y 20 m. de alto.

Aparentemente se trata de un tramo de escaleras, con dos orificios de unos 90 cms. de diámetro y 1 metro de profundidad que se cree eran para colocar dos pilares hechos de madera.

A estas ruinas se las quiere catalogar como el Edificio más antiguo del Mundo. De hecho, posee la forma de un Zigurat, y geológicamente ha podido ser fechada alrededor del 8.000 AC., lo que la convertiría en uno de los más importantes descubrimientos arqueológicos de los últimos 50 años.

En recientes exploraciones acuáticas, usando robots, análisis simples de rocas, y una serie de observaciones subacuáticas tripuladas y no tripuladas, fueron descubiertos una serie de puentes de tierra que conectan el archipiélago de pequeñas islas de Ryukyu con las tierras del continente de China (dichos puentes se hundieron debido a una serie de cambios geológicos), así como una serie de formaciones topográficas únicas, las cuales pueden haber sido parte de antiguos templos o pequeñas pirámides.

El último puente de tierra que conecta las islas con China puede haber aparecido durante el último período glacial a fines del Pleistoceno, conectando una serie de importantes islas a través de Taiwán, Okinawa y Amani Oshime, con el área de Kyushu.

En Junio de 1.998 se realizó una serie de filmaciones de estas estructuras rocosas, una de las cuales muestra una enorme formación piramidal de 80 m. de largo cerca de la isla de Yonaguni. Algunas estructuras tienen 25 metros de alto, y tienen ángulos rectos perfectos y escaleras enclavadas en la roca. Otras se encuentran a sólo 10 metros de la superficie de las aguas.

La estructura principal presenta ángulos casi rectos y bordes o esquinas bien determinadas que difícilmente pueden considerarse naturales y que se encuentran a lo largo de 5 Km. de la costa sur de Yonaguni.

El hecho de que las ruinas se encuentren sumergidas, y en el caso que las estructuras no sean de origen geológico, estas tuvieron que ser talladas cuando el monumento se encontraba sobre el agua, es decir, en la época glaciar, cuando los niveles del mar eran mucho más bajos debido a que la mayor parte del agua se encontraba congelada en el hemisferio norte.

Esto quiere decir que la última vez que el monumento de Yonaguni se encontraba fuera del agua, y por tanto construido, fue sobre el año 8.000 a.C., unos 5.000 años mas antiguas que las pirámides de Egipto.

Pero afirmar esto es ir en contra de la cronología actual, oficialmente aceptada por la arqueología. Estas enormes construcciones requieren un nivel de organización y planificación de la sociedad tal, que los historiadores no aceptan que pudiera existir hace 10.000 años. Por lo tanto, si se prueba que estas formaciones fueron realizadas por el hombre y que tienen unos 10.000 años, tendremos que revisar la historia y la cronología arqueológica actual.

Yonaguni01

Yonaguni01

https://i1.wp.com/www.yonaguni.jp/book%20of%20ruin/koukyousurusima-yonaguni-09.jpg

Yonaguni02

Hay muchas “leyendas” de diversas mitologías, que hablan de un cataclismo en los tiempos remotos, como por ejemplo la leyenda de Quetzalcoatl, un hombre blanco, alto y barbudo, llegó de alguna parte del sur y poco después de una catástrofe que había oscurecido el Sol durante mucho tiempo, este hombre aportó las artes de la civilización, esta es una leyenda recogida de la historia en México.

Platón dijo que aproximadamente en el 9.000 a.C. desapareció la Atlántida y diversos estudios certifican que hubo grandes cambios geológicos en las profundidades marinas aproximadamente en el 11.500 a.C., fechas muy cercanas a las coincidencias vistas con la precesión en el 10.500 a.C.

Así que la pregunta es, ¿Quien vivió y que paso en la tierra aproximadamente en el 10.500 a.C.?

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One Response to “Coincidencias arqueológicas”

  1. entrebits dice:

    ¡Hola!

    Has hecho un buen resumen de los trabajos de Graham Hancock y Robert Bauval entre otros. Ver algunos de sus documentales cambió muchas cosas en mi vida pero muy especialmente los destinos de mis vacaciones 😉

    De todas maneras aún se puede ir más allá. El análisis geológico de la erosión por (mucha) agua de lluvia que presenta la Esfinge (y su simple contemplación sin prejuicios) la hacen mucho, muchísimo más antigua de su datación “oficial”.

    Una vez has entrado en la Gran Pirámide también te das cuenta que aquello no tiene nada que ver con la cultura faraónica. No hay no esculturas, ni jeroglíficos, ni relieves ni nada. Solo la perfecta austeridad de la piedra desnuda.

    Yo pienso que las construcciones de Guiza ya estaban allí quando llegaron los faraones. Simplemente, quedaron tan deslumbrados que lo que hicieron fué pedir a sus arquitectos que intentaran imitar aquella perfección.

    Otra clave importante és la precesión de los equinoccios que explicas y su huella en monumentos, pero tambien en mitos i religiones. El rastro más evidente es el número 72 (un grado de precesión, o lo que és lo mismo, esos casi 26000 años del ciclo completo divididos entre los 360 grados de la circunferencia)

    Un repaso rápido y te das cuenta que este número aparece con más freqüencia de la que corresponderia a simples casualidades en torno a un número extraño (y seguro que encontramos muchas más a poco que nos fijemos):

    72 conspiradores tramaron la muerte de Osiris
    72 lenguas causaron el caos en la Torre de Babel
    72 son los nombres de dios y el número de ángeles según la Cábala
    72 vírgenes esperan en el paraíso al yihadista que se inmola

    72 incrustaciones de jade tiene la figura del jaguar del interior de la pirámide de Chichen Itzá (Yucatán, México)

    Y, vaya “casualidad”, resulta que geográficamente también hay 72 grados de longitud entre Guiza y Angkor. Y exactamente el doble (144) entre cada uno de esos dos lugares con construcciones sagradas de la antigüedad respecto de otro de ellos: la isla de Pascua.

    Parece evidente que eran marcadores geográficos, a modo de faros, para abrir la posibilidad de un reencuentro futuro después de la desaparición de su civilización por una catástrofe de enormes proporciones. También puede interpretarse como un mensaje: “Lo sabíamos, no éramos tontos”

    ¿Y qué hacemos nosotros, nuestra supuestamente muy avanzada civilización occidental, frente al mismo reto? Pues dejarlo todo en manos de una muy delicada tecnología, hacer construcciones cuanto más efímeras mejor y permitir que sean las transnacionales las que entierren semillas en búnkers…

    Esta clase de comportamiento al menos servirá para que en un futuro remoto, en otro más de los muchos ciclos de civilización que ya deben de haberse dado (partiendo otra vez de cero) nadie se tenga que hacer preguntas sobre los restos que hayamos dejado, porque no dejaremos ninguno.

    Seguro que todo esto ya lo sabes, pero lo pongo por si consigue despertar mayor interés aún a quién lo pueda leer.

    Personalmente estoy convencido que todas las religiones, las leyendas de griales y las antiguas sociedades secretas lo que pretendían era evidenciar y transmitir la posesión de unos conocimientos matemáticos y astronómicos que eran muy importantes para ellos (y que también hemos banalizado) puesto que conocer a la perfección el funcionamiento de la mecánica celeste es una manera de conectar con algo que és para siempre, es decir, con la inmortalidad.

    Pero quedó el mito y no lo que este quería transmitir.

    Un saludo.

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